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Internacional

¿Quién es Tomás Gimeno, el asesino de Tenerife?

El cuerpo de Olivia, una de las niñas, de 6 años, fue encontrado en el fondo del mar el 10 de junio y creen que su hermana Anna, sufrió el mismo desenlace, a manos de su padre, quien buscó “provocar un dolor inhumano” a su ex pareja, madre de las niñas.

“Fue cobarde… No se entiende tanta maldad. Beatriz me dijo esta mañana, cuéntalo, ya no nos callemos nada: decidió separarse embarazada de Anna harta de infidelidades por parte del padre. Digo esto porque no podemos decir que ha tomado esta decisión porque Beatriz hizo su vida. Es incierto”, contó el vocero de Beatriz Zimmermann, Joaquín Amills, en declaraciones a la prensa española.

El crimen de las niñas de Tenerife por parte de su padre, Tomás Gimeno, y en venganza contra su ex pareja y madre de sus hijas va generando nuevas declaraciones que reconstruyen el hecho. De acuerdo a los dichos del vocero de Beatriz Zimmermann, madre de las niñas, la mujer había querido separarse anteriormente por infidelidades. Actualmente continúa la búsqueda del asesino y de Anna, su hija menor.

Olivia y Ana, las niñas de Tenerife de 6 y 1 años, habían desaparecido junto a su padre el 27 de abril. El cadáver de Olivia fue hallado el 10 de junio a 1.000 metros de profundidad en las aguas de la Isla de Tenerife.

Según el juzgado de primera instancia e instrucción N° 3 de Güimar (Santa Cruz de Tenerife), el asesino fue su padre, Tomás Gimeno, de 37 años, quien buscó generar en su ex pareja, Beatríz Zimmerman, de 35 años, “el mayor dolor que jamás pudo imaginar”. Así lo expresa el auto judicial que se hizo público en Tenerife y cuyos fragmentos reprodujo el diario El País de España. 

Los resultados preliminares de la autopsia apuntan que Olivia falleció por un edema pulmonar, aunque aún no se pudo precisar el hecho que le provocó tal conmoción. Tras un mes y medio de búsqueda, la guardia civil encontró su cuerpo a tres millas de la costa, en el fondo del mar, envuelto en una bolsa de residuos contenido por un bolso deportivo. Amarrado junto a ella, había otra bolsa similar. La justicia española cree que allí se encontraba su hermana Anna, cuyo cuerpo aún no fue encontrado. 

Respecto del paradero de Gimeno, si bien no hay rastros, la investigación apunta a que se suicidó.

El crimen

Todo indica que las niñas fueron asesinadas en el domicilio de Tomás Gimeno, Igueste de Candelaria, en Tenerife. Allí llegó junto a las niñas, recogió a Anna de la casa de su madre y a Olivia de un campamento escolar. Se había pactado que sus hijas permanecieran con el de 17 a 21. Tras recogerla, Gimeno se dirigió a la casa de sus padres y luego llevó a Olivia a clases de alemán. La niña estuvo allí hasta las 18.30. En ese tiempo, se trasladó hasta el puerto de la Marina de Santa Cruz, en donde alistó el barco. 

Gimeno se comunicó con la madre de las niñas desde el mismo lugar donde encontraron el cuerpo de una de sus ellas. Los investigadores tienen la certeza de que se trató del mismo momento en el que lanzó los cuerpos de las niñas al agua. 

Recogió a su hija mayor, regresó a la casa de sus padres, donde se quedaron hasta las 19.30. 20 minutos después, se llevó a las niñas hasta su domicilio. Se considera que allí mató a sus dos hijas. Cerca de las 21, el hombre ya había emprendido ruta hasta el puerto. Antes, pasó nuevamente por la casa de sus padres, donde dejó sus tarjetas de débito con sus claves y dos juegos de llave de un auto Audi que había estacionado en su trabajo la noche anterior. 

A las 21.30 llega al puerto de la Marina de Santa Cruz. Realizó tres viajes desde su coche hasta la embarcación. Las cámaras de seguridad reflejan que trasladó seis bolsos. En ellos estarían presuntamente el cuerpo de sus hijas. A las 21.50, la madre desesperada logró comunicarse con él, momento en el que ya navegaba en las aguas de Tenerife. En esa comunicación le gritó que ya no iba a volver a ver ni a sus hijas ni a él. 

A las 22.30, navegaba por una zona profunda, que se supone, conocía. Se cree que ese fue el momento en el que arrojó el cuerpo de las niñas al mar, en bolsas, prendidas a un ancla. En ese momento llamó nuevamente a la madre de las niñas, esta vez para decirle que “no podía permitir que crezcan sin él”.

A las 23.15, el asesino se cruzó con efectivos de la guardia civil, que lo advirtieron sobre la violación al toque de queda, ya que navegaba en un horario no permitido por lo que se lo sancionó. Tras regresar al puerto, se dirigió a una estación de servicio, en donde compró un cargador de celular para luego pedirle permiso a un guardia de seguridad y cargar su teléfono. A las 0.27 finalmente, volvió a zarpar y fue la última oportunidad en que se supo de él. La justicia cree que se suicidó.

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